El sonido mágico CLICK-CLACK

Una de las decisiones más importantes en el MTB, al principio a todos nos cuesta un poco pero con el tiempo nos damos cuenta que tomamos la decisión correcta, al decir nos cuesta también me refiero a nuestro bolsillo porque toca no solo cambiar los pedales sino también las zapatillas que hacen click-clack, ese sonido mágico que nos hace creer que somos más expertos y que cuando salimos a estrenarlos sacamos pecho y miramos quien no los tiene para decirnos internamente, “ahí va un novato”.  Desde el punto de vista biomecánico los tres puntos de apoyo en la bicicleta, el sillín, los pedales y el manubrio son muy importantes y cada uno de ellos es un punto muy especial ya que todos influyen en el buen andar con nuestra bici, eficacia, comodidad y seguridad.

Pero como vamos un poco más allá y queremos más acción necesitamos accesorios que nos permitan desarrollar toda la adrenalina de nuestro cuerpo a los pedales, los “click-clack”, choclos, calas o pedales automáticos como se conocen en el mercado son accesorios especializados que las marcas han desarrollado por años para tener una mejor eficacia en nuestro pedaleo, todo esto basado en estudios y pruebas que los certifican.

La unión de la zapatilla con un pedal automático es una unión rígida que no disipa energía, nada que ver con la zapatilla y un pedal suelto. Además ergonómicamente coloca el pie con respecto al pedal adecuadamente y siempre en la misma posición y en cuanto a rendimiento podremos pedalear en los 360º de la circunferencia haciendo fuerza hacia atrás, hacia adelante y hacia abajo esto es imposible hacerlo sin unos pedales automáticos, también son muy seguros en los descensos cuando tenemos mucha cadencia de pedaleo, los pedales no se sueltan.

Anteriormente decía que nos costaba un poco, porque “feliz estreno dura caída”, esto no es un secreto y que a todos nos a pasado con los choclos pero para esto recomendamos que salga en su bici a un parque y los prueben en el pasto o apoyado en una pared y que los ensayen haciendo varias repeticiones de enganchar y desenganchar el pie hasta que adquieran cierta soltura, con este ejercicio se dará cuenta que ya lo hace de una manera automática y cada vez más rápido y en unos días ya no va a mirar las zapatillas sino que va a escuchar el “click-clack”, ¡ y listo para pedalear!

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