Marcelo Gutiérrez bajo tierra

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La catedral de sal de Zipaquirá tiene historia desde los muiscas dos siglos atrás, donde cavaron sus antiguas galerías y en 1932 Luís Ángel Arango tuvo la idea de construir una capilla subterránea llevado por la devoción que los obreros demostraban antes de iniciar su jornada de trabajo. Estos adornaban los socavones con imágenes religiosas de sus santos a los que pedían bendición y protección.

La Catedral presentaba un aspecto majestuoso al visitante del cual era primordial el juego de efectos de la luz puestos de tal forma que crearan una atmósfera de símbolos proyectados en paredes y cielo raso.

La antigua Catedral fue cerrada en 1990 debido a la falta de seguridad para los visitantes y a fallas estructurales de la misma.

El Instituto de Fomento Industrial, la Concesión Salinas y la Sociedad de Arquitectos abrieron el concurso de arquitectura con el fin de escoger el mejor diseño de la que sería la nueva Catedral de Sal de Zipaquirá en reemplazo de la antigua.

La Catedral actual se empezó a construir en 1991 por el arquitecto Roswell Garavito Pearl, comprendió cambios estructurales en el túnel de ingreso, la cúpula y la sacristía. 60 m por debajo de la Catedral antigua.

En su interior se encuentra una rica colección artística, especialmente de esculturas de sal y mármol en un ambiente lleno de un profundo sentido religioso. La importancia de la Catedral, radica en su valor como patrimonio cultural, religioso y ambiental.

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